Lasalle y sus “locuras”

Antoine Charles Louis de Lasalle es, junto con el mariscal Murat, el arquetipo del “beau sabreur” (literalmente “apuesto aventurero”) que representaban los jinetes de caballería ligera de esa época, y en especial los húsares, que luciendo sus vistosos uniformes tenían una fama, por otra parte bien ganada, de bebedores, jugadores, pendencieros y mujeriegos (si aún no la habéis visto os recomiendo disfrutar de la película “Los duelistas”, protagonizada por dos de estos caballeros).

Hagamos una breve semblanza de nuestro personaje.

Sus comienzos

Nació en Metz 10 de mayo de 1775 en una familia de la pequeña nobleza. Sus inclinaciones militares se manifestaron desde muy niño, demostrando enseguida una gran facilidad para montar a caballo, disparar y manejar la espada. A los 11 años recibe, gracias a su estatus familiar, el nombramiento como subteniente en el regimiento de infantería de Alsacia.

Cuando estalla la Revolución solicita el cargo de subteniente en el 24º regimiento de caballería, puesto que se le concede con solo dieciséis años. Tras la Revolución, un decreto gubernamental de 1792 prohibió a las personas con orígenes aristocráticos desempeñar mando militar alguno. Por esta razón Lasalle se ve obligado a dimitir de su puesto.

Se alista como soldado raso en el 23º regimiento de cazadores a caballo, siendo adscrito al Ejército del Norte.

Sus logros

Sus méritos le avocan a una carrera fulgurante a lo largo de la cual realizará continuos y numerosos actos de arrojo y heroísmo, que le concederán sucesivos ascensos y condecoraciones hasta alcanzar el grado de General de Brigada, por su brillante comportamiento en la Batalla de Vilnadella, durante la campaña de Italia en 1800. Más tarde conseguría la codiciada Legión de Honor.

Su pipa era otro de los elementos característicos del alsaciano

Sus bravatas

Pero el objeto de este artículo no son sus numerosos méritos militares sino uno de los diversos episodios repletos de bravuconería que se le atribuyen. Tomemos como ejemplo varios de ellos:

  • La frase; «¡Todo húsar que no haya muerto a los 30 años es un mamarracho!«, pronunciada en el acto de su ascenso a Comandante del 10º regimiento de húsares en el que recibe, de manos de Napoleón, dos pistolas y un sable de honor.
  • La fundación de la «Sociedad de los Sedientos«, iniciativa que escandalizó a la alta sociedad parisina salvo a Napoleón, que sería condescendiente con su joven y prometedor soldado comentando entre risas «se le pasará en la próxima batalla».
  • O la composición de la canción “Fanchon”, dedicada a las cantineras que acompañaban a las tropas (ver el artículo “La mujer en los ejércitos napoleónicos”, en este mismo blog), y que siguió siendo popular hasta la década de 1870.

Sus locuras

El que hoy es objeto de nuestra atención ocurrió el 26 de Diciembre de 1806, enmarcado en la denominada Campaña de Polonia que se desarrolló entre finales de 1806 y julio de 1807, y que enfrentó a la Grand Armée con los restos del ejército prusiano, casi totalmente destruido en la campaña de Alemania de 1806, y con las tropas rusas que acudían en ayuda de los germanos.

En ese momento Lasalle es General de Brigada al mando de la que llegará a ser conocida como “la Brigada Infernal”, por lo temerario de todas sus intervenciones, compuesta por los regimientos 5º y 7º de húsares.

Formando parte de la Reserva de Caballería del mariscal Murat, la unidad de Lasalle se aproxima a la localidad polaca de Golymin, junto con la mayor parte de los Cuerpos Tercero y Séptimo, al mando de los mariscales Davout y Augereau, respectivamente. Allí les esperan las tropas rusas al mando del Príncipe Golitzyn.

Tras duros combates, en un momento dado de la batalla, la brigada se despliega junto con la del general Milhaud para apoyar a la infantería francesa. Pero una carga rusa de los coraceros del regimiento de Órdenes Militares y de los dragones de Pskov les obliga a retirarse.

La brigada infernal bajo el fuego enemigo

Sus castigos

Tan pronto como Lasalle consiguió reunir de nuevo a la brigada, dirige a sus dos regimientos a distancia de alcance de la artillería enemiga y les obligó a permanecer formados y sin moverse lo más mínimo. Obviamente la artillería rusa tomo como objetivo a los inmóviles jinetes.

Para dar una idea de las pérdidas que sufrió la brigada, como “castigo” por su retirada, baste con decir que el propio general, que formaba al frente de la brigada, vio como dos monturas caían heridas bajo él. Tanto jinetes como monturas caían por doquier, pero nadie se movió y ni siquiera se escuchó un murmullo.

A pesar de las pérdidas innecesarias sufridas por su brigada, Lasalle fue ascendido a General de División. Los coroneles al mando de los dos regimientos de húsares, Schwarz y Marx, tuvieron menos fortuna y vieron como fueron removidos de sus mandos y transferidos a puestos administrativos en retaguardia, eso sí, con rangos más altos.


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One Comment

  1. Juan Carlos Lozano

    Por WhatsApp Raúl nos ha remitido un comentario sobre el artículo. En él nos comentan que cuando Lasalle conoció a Napoleón durante la campaña de Italia le amenazó con retarle a un duelo, a lo que Napoleón respondió preguntándole si estaba loco.
    Era un dato que desconocía pero que reafirma lo que el artículo expone sobre nuestro protagonista.
    Muchas gracias por el comentario.

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